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Turismo Rural
Actividad
turística que se realiza en un
espacio rural, habitualmente en pequeñas localidades
(menores a los 1.000 o 2.000 habitantes) o fuera del casco
urbano en localidades de mayor tamaño.
La inexistencia de
una legislación común, e incluso, la falta de legislación en
algunas
comunidades autónomas, impide resaltar unos rasgos comunes
de ésta actividad.
Típicamente, y en
algunas zonas de manera obligada, se establecen en edificios
históricos o de construcción tradicional de la comarca. Dentro
de las distintas categorías existen varios tipos entre los que
se pueden destacar:
-
Casa rural:
un edificio donde existen distintas habitaciones con
elementos comunes como son los baños, el salón y la
cocina. Con cierta frecuencia, se suele compartir con los
propietarios, aunque disponen de una zona privada. En el
caso de que vivan los propietarios, se suele alquilar por
habitaciones (tipo hotel, con servicios alimenticios) o
completa (casa de alquiler completo) para grupos.
-
Alojamiento rural:
parecido a un apartamento turístico, pero habitualmente
con elementos diferenciadores de las áreas rurales (tipo
de construcción, decoración, etc.). Suelen contar con
cocina propia, baño, salón y un número indeterminado de
dormitorios.
-
Hotel Rural:
También se puede denominar como
posada rural, o alguna de las denominaciones
comerciales de las distintas comarcas o regiones de
España, y suelen ser alojamientos de mayor tamaño, con un
número reducido de habitaciones (habitualmente entre 4 y
10, sólo se limita en algunas Comunidades Autónomas) y que
cuentan con restaurante, y servicio diario de limpieza de
las habitaciones. El funcionamiento es similar al de un
hotel convencional, pero con las limitaciones de su
tamaño.
-
Centro de turismo rural:
Habitualmente corresponde a un pequeño complejo donde se
cuenta con alojamiento (posiblemente con distintas
fórmulas), restaurante, e instalaciones, material y
monitores para la práctica de
actividades en la naturaleza.
La alta proliferación de esta
fórmula de turismo está provocando un grandísimo crecimiento
de la oferta de estos establecimientos, llegando a la
masificación de algunas comarcas, así como la aparición de
casos de ejercicio de la actividad de manera poco ortodoxa,
ilegal e incluso en condiciones no recomendables.
La comercialización de
alojamientos rurales se realiza mayoritariamente por
Internet a través de
portales de turismo rural especializados, donde se agrupan
los establecimientos en función de sus calidades,
características o ubicaciones.
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